Para ver una puesta de sol de verano, larga y roja como la sangre, se requiere de una cierta práctica. No puede disfrutarse de cualquier forma.
En primer lugar, hay que localizar un emplazamiento adecuado, preferiblemente una margen del camino, un lugar donde se perciba el aislamiento respecto del flujo de las cosas. Además, uno debe saber cómo situarse en el espacio, si es mejor para su estado mental permanecer de pie u optar por buscar un asiento, ante lo cual, los expertos alaban las propiedades de las piedras sobre las que suelen pasar las tardes los jubilados en los pueblos, normalmente en una margen del camino.
Por otro lado, se recomienda no realizar ninguna actividad que ocupe la mente o los sentidos a fin de que nada distraiga a la persona de tamaño acontecimiento; quedan eximidas, no obstante, las acciones que pueden producir placer en el observador, tales como fumar lentamente tabaco cuidadosamente escogido y/o beber despacio una copa de jerez cream o vino blanco.
Y finalmente, dependiendo de la solemnidad del momento el sujeto podrá elegir entre una gran gama de sonidos para el alma, partiendo desde el más apacible de todos los silencios que puede conocer el verano.
Jeff Buckley - Grace (1994)
Legacy Edition (2004)